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Gabriel Boric, el nuevo presidente de Chile

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    enero 2022

    Gabriel Boric fue elegido presidente de Chile al ganar las votaciones el 16 de diciembre de 2021. El candidato izquierdista de la alianza entre Frente Amplio y Partido Comunista, conocida como Apruebo Dignidad, venció, en la segunda vuelta de las elecciones, al ultraderechista del Frente Social Cristiano, coalición entre Partido Republicano y el Partido Conservador Cristiano, José Antonio Kast. Boric obtuvo el 55.73% de los votos, mientras que Kast consiguió el 44.27%, según el Servicio Electoral de Chile (Servel).

    De esta manera Boric, de 35 años, será el presidente más joven de América Latina cuando tome posesión de La Moneda -casa de Gobierno-, el próximo 11 de marzo. El izquierdista nacido en la región de Magallanes y de origen croata, fue diputado, dirigente estudiantil y líder de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh). 

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    El nuevo presidente de Chile, Gabriel Boric | Reuters

    Las elecciones en el país andino ejemplifican las tendencias político-electorales que se viven en América. Chile, nación considerada como una de las más estables y con mayor prosperidad en América Latina, enfrentó en sus elecciones la polarización entre dos modelos antagónicos, la derecha y la izquierda, el capitalismo y el comunismo, de la misma forma en que ha ocurrido este fenómeno, de forma radical en algunos casos, en los últimos años en suelo americano. 

    Kast representó el modelo neoliberalista, conservador, contrario al matrimonio igualitario, al aborto, defensor de evitar el flujo migratorio, cercano a las ideas del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro y del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, y relacionado al dictador Augusto Pinochet. Por su parte, Boric abogó por tener un modelo de bienestar similar al de Europa, se calificó como ecologista, feminista y regionalista. 

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    El candidato presidencial chileno José Antonio Kast, en una rueda de prensa en Santiago de Chile | REUTERS

    Lo admirable de este ejercicio democrático fue que el candidato vencido, Kast,  rápidamente reconoció y aceptó los resultados de la elección y hasta felicitó al vencedor, Boric. Es de admirarse lo ocurrido en Chile ya que es uno de los pocos países en el que las elecciones han transcurrido de forma pacífica y libre.

    Boric, símbolo del estallido social del 2019 por haber sido líder de las manifestaciones estudiantiles en 2011, será el encargado de realizar los profundos cambios que Chile requiere en materia de pensiones, educación y salud. El sucesor de Sebastián Piñera enfrentará como principales retos: la crisis social que atraviesa Chile desde las protestas de 2019, la crisis económica a causa de la pandemia, la redacción de la nueva Constitución, gobernar sin tener la mayoría del Congreso y establecer diálogo con los empresarios para lograr sus reformas sociales a través del aumento de impuestos a este sector.

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    Gabriel Boric como diputado en 2019

    De acuerdo con la BBC, la agenda transformadora del nuevo presidente contempla:

    En recaudación fiscal. Una reforma tributaria que recaude el 5% del Producto Interno Bruto (PIB) mediante el aumento de impuestos a empresas, combustibles y empresas mineras. Y disminuir el Impuesto al Valor Agregado (IVA) para financiar reformas sociales. 

    En pensiones. Una reforma al sistema de pensiones que contemple un nuevo sistema de carácter público y mixto manejado por una institución pública autónoma. Y crear una Pensión Básica Universal (PBU). 

    En salud. Convertir el sistema de seguros privados de salud a seguros complementarios voluntarios. Crear un Fondo Universal de Salud (FUS). Y aumentar el gasto público en salud en 1.5% del PIB. 

    En trabajo. Disminuir la jornada laboral a 40 horas semanales. Aumentar el salario mínimo. Y entregar subsidios a la contratación de mujeres y jóvenes. 

    En migración. Crear una política migratoria. Empadronar a los indocumentados. Y mejorar las condiciones de los asentamientos migrantes. 

    En educación. Fortalecer la educación pública. Mejorar las condiciones laborales de los profesores. Condonación universal de las deudas educativas. Y  un sistema único de créditos para alcanzar la gratuidad universal.

    En derechos humanos. Crear una Comisión Calificadora Permanente para revisar los casos de violaciones de derechos y víctimas del régimen militar de Pinochet. Implementar un plan nacional efectivo de búsqueda de personas detenidas desaparecidas. Establecer una reparación integral de las personas cuyos derechos humanos fueron vulnerados durante el estallido social. Apoyar el proyecto de ley de indulto para quienes injustamente están privados de su libertad. Y la refundación de Carabineros -policía chilena-, para reforzar la subordinación al poder civil, una regulación del uso de la fuerza y una formación de derechos humanos.

    En seguridad. Crear el Ministerio de Seguridad, Protección Civil y Convivencia Ciudadana. Una reforma estructural de Carabineros. Una Fiscalía con facultades supraterritoriales para la persecución contra el narcotráfico, lavado de dinero y corrupción. Un nuevo sistema de control de armas y municiones. E intervención urbana en territorios donde hay narcotráfico y violencia.

    En vivienda. Un plan para disminuir el precio de la vivienda. Un Plan de Emergencia Habitacional para reducir el déficit actual. Construir 260.000 viviendas. E implementar una política de suelos con fines habitacionales.

    Con los pueblos originarios. Restitución territorial que incluya las tierras antiguas y el acceso a los bienes culturales. Crear una Comisión de Verdad y Esclarecimiento Histórico Intercultural que proponga medidas de reparación integral. Y sustituir la Ley Antiterrorista por una normativa que resguarde la vida  democrática de acuerdo a los estándares internacionales de derechos humanos.

    En género. Garantizar el acceso a la anticoncepción en la atención de salud primaria. Establecer un modelo de educación sexual integral, inclusivo y no sexista. Promover una ley para garantizar la interrupción voluntaria del embarazo. Impulsar una Ley Integral de Violencia de Género, crear un plan Nacional de Derechos Sociales LGBTIAQ+. Y permitir el cambio de nombre y sexo desde los 14 años.

    En medio ambiente. Transformación de la institucionalidad ambiental adaptándola a la situación actual de escasez hídrica y la crisis climática. Implementar una Política Nacional de Seguridad Hídrica que garantice el derecho humano al agua y el saneamiento, con un enfoque de protección y restauración de los ecosistemas. Y definir una hoja de ruta para afrontar la crisis climática y firmar el Acuerdo de Escazú.

    Gabriel Boric, presidente electo de Chile | REUTERS

    La presidencia Boric favorecerá a la nueva Carta Magna, porque ésta va en el mismo sentido progresista de la agenda del electo presidente y es el reflejo de las exigencias de las chilenas y los chilenos en derechos humanos y en una mejor repartición de la riqueza y su hartazgo al modelo neoliberal.

    Por otra parte, el triunfo de Gabriel Boric consolidó a la izquierda en el continente. Su elección es vista con optimismo por simpatizantes del modelo que representa. Su estilo caracterizado por su vestimenta informal y tatuajes fue bien recibido no solo por los chilenos sino también por simpatizantes latinoamericanos debido a su juventud y su  progresista agenda.

    Este hecho marca la expansión de la marea rosa en América Latina. Por ahora, México, Costa Rica, Panamá, Nicaragua, Venezuela, Argentina, Perú y Bolivia son gobernados por la izquierda, próximamente se sumarán Chile y Honduras. Este avance podría proseguir en las elecciones de Brasil y Colombia de 2022, si el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva gana la presidencia del país amazónico y si el exalcalde de Bogotá Gustavo Petro hace lo propio en el país cafetalero. La izquierda tiene diferentes matices en Latinoamérica, con líderes que no tienen nada en común y que giran entre populistas, dictadores o con un sistema híbrido. 

    Como nuevo estandarte de dicho modelo, Gabriel Boric se posicionará en la centro-izquierda, en la socialdemocracia,  veremos si estará a la altura de las circunstancias para asumir las demandas de Chile, si su juventud es mejor que la experiencia y si su mandato junto a su ambiciosa agenda cubrirá las expectativas de las chilenas, los chilenos y de la izquierda latinoamericana.


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