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Miguel Díaz-Canel: el heredero del castrismo

    raul castro y miguel canel
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    abril 2021

    Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, asumió el cargo de primer secretario del Partido Comunista Cubano (PCC), el único partido legal, sustituyendo a Raúl Castro durante el VIII Congreso del PCC.

     

    El 16 de abril del 2021, Raúl Castro anunció que dejaría la jefatura del PCC, partido que presidió desde el 2011 cuando sucedió a su hermano Fidel. Después de sesenta años, ningún Castro asumirá la posición oficial de mayor poder en el país, al menos de forma oficial. 

     

    No  es de extrañar que Castro, el férreo “defensor de la Patria, la Revolución y el socialismo” como él dijo durante su discurso en el Congreso, haya renunciado al puesto. Esto debido a que en 2016 impulsó la reforma que estableció el límite de dos mandatos de cinco años para los dirigentes comunistas. Además, fijó la edad de 60 años como límite para ingresar al Comité Central del Partido y los 70 años para los cargos de dirección en el PCC. Eso sin contar que Raúl Castro, con 89 años, ya está cansado. La edad ya pesa aunque aún quiera conservar su poder.

     

    Con esta decisión, los cubanos tienen muy poco que festejar. El castrismo seguirá tomando las decisiones estratégicas de Cuba. Castro seguirá moviendo los hilos de la política como confirmó el propio Díaz-Canel.

    diaz canel y castro
    Miguel Diaz-Canel, junto a Raúl Castro, será ratificado como líder del país | La Razón

    El discípulo predilecto de Castro, Miguel Díaz-Canel, será el encargado de continuar con el legado de una dictadura que inició desde 1959. Es decir, será el responsable de mantener el socialismo y el control del Estado sobre la economía.

    Pese a la grave crisis económica y el embargo de EE.UU., es poco probable que Díaz-Canel se emancipe de la figura de los Castro. Debido a esto, será complicado que aplique profundas reformas liberales. A pesar de que recientemente se permitió que agricultores privados vendieran carne y productos lácteos. El control generalizado representa los valores de los Castro y de su revolución cubana. Por este motivo, Raúl lo nombró presidente, ya que quiso dejar “su nación” en manos de alguien de confianza y más joven (el actual mandatario tiene 61 años).

    Como ha quedado de manifiesto en estos tres años en los que ha estado al frente del Ejecutivo, el sector privado no ha crecido. Díaz-Canel no morderá la mano de su dueño. Al menos mientras Raúl Castro siga vivo, le será leal y la “revolución cubana” le seguirá dando la espalda a su pueblo.

    El descontento social aumentará y encontrará su voz en protestas o en grupos como el Movimiento San Isidro (MSI), aunque estos sean reprimidos por el Estado.

    raul castro diaz canel
    Miguel Díaz-Canel, presidente cubano y recién nombrado Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, junto a Raúl Castro, al cierre del Congreso del Partido en abril de 2021, en La Habana | REUTERS

    Además del nombramiento de Díaz-Canel, un nuevo Buró de Crédito inicia funciones. Entran cinco nuevos miembros; entre ellos el primer ministro, Manuel Marrero y Luis Alberto López Rodríguez Calleja, presidente ejecutivo del Grupo de Administración Empresarial (Gaesa), conglomerado de empresas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). 

    El Buró de Crédito se renueva –junto con Raúl Castro salieron José Ramón Machado Ventura (90 años), y el comandante Ramiro Valdés (88 años)– y tendrá la tarea de solucionar los problemas estructurales del país, sabiendo que tarde o temprano tendrán que apostar por el sector privado, aunque de momento los consideren como un complemento y que cuya apertura requiere de límites debido a que consideran que ponen en peligro al socialismo.

    Con estos movimientos en los que los “históricos” –aquellos que protagonizaron la insurrección contra Fulgencio Batista– dan paso a sus «herederos”, inicia una nueva era poco alentadora en la que los nombres cambian, la estructura se rejuvenece y se fortalece. 

    De todos modos, la isla no abrirá su economía a corto plazo. El aura castrista junto con todo lo que representa en el Caribe continuará presente. Los mismos que antes tomaban las decisiones en el país seguirán llevando la batuta política, social y económica. Lo viejo se aparta, pero no muerte.

    Cuba clama socorro. Pero la ayuda no vendrá del exterior. Joe Biden no tiene la prioridad de anular las restricciones ni de establecer diálogo con La Habana. El cambio tendrá que venir desde dentro de la nación. Veremos si Díaz-Canel pasa a ser recordado como el reformista que cambió la situación del país o como el continuista que prolongó el régimen. Por lo pronto, algo es seguro: hasta que desaparezcan los Castro de Cuba, la isla no será libre.


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