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Triunfo de los socialistas en Portugal, a la sombra de la ultraderecha

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    febrero 2022

    Las elecciones portuguesas del pasado 30 de enero sorprendieron con una mayoría absoluta para el PS y su líder António Costa, una contundente victoria que ni los sondeos preveían y que marca la continuación de una etapa socialista para Portugal.

    António Costa ha sido siempre un hombre de fieles convicciones, afiliado a las Juventudes Socialistas desde los 14 años y con una familia muy ligada a la política. Su padre, el escritor Orlando da Costa, fue uno de los muchos detenidos durante la dictadura por sus actividades comunistas y su madre, Maria Antónia Palla, fue una de las primeras periodistas en Portugal  y una importante figura feminista. António estudió Derecho en Lisboa y fue asistente en el bufete que tenía un tío suyo compartido con Jorge Sampaio -el que acabaría siendo presidente de la República entre 1996 y 2006-. Entre 2007 y 2015 fue el alcalde de Lisboa y en 2014 se convirtió en secretario general del Partido Socialista. El liderazgo de Antonio Costa en el PS, después de cuatro mandatos al frente de la secretaría general, es el más duradero de la historia del partido.

    Es relevante destacar que los sondeos llegaron a establecer un empate técnico con la derecha del PSD y su líder Rui Rio. Sin embargo, el secretario general ha conseguido la mayoría absoluta. Este resultado tan contundente es muy importante para su legislatura, ya que no tendrá que buscar un encaje parlamentario imposible para poder gobernar. Además, esa libertad parlamentaria podrá verse traducida en más libertad política, pues no tendrá que gobernar negociando permanentemente con la izquierda y la derecha, después de 6 años liderando un gobierno de minorías. Este resultado convierte a António Costa en el primer ministro que ha permanecido más tiempo en el cargo desde el inicio de la democracia después de la Revolución de los Claveles en 1974.

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    António Costa celebrando su victoria en las elecciones de Portugal | EFE

    António Costa ganó con casi el 42% del voto y, por lo tanto, obtuvo la mayoría absoluta en el parlamento convirtiéndose en el segundo mejor resultado del partido en la historia de la democracia portuguesa. Es interesante destacar que en un país como Portugal, donde el sistema electoral es mayoritariamente proporcional, la mayoría absoluta es muy difícil de conseguir.

    Portugal ha sido visto como una excepción a la crisis de la socialdemocracia en Europa, ya que el partido socialdemócrata ha sabido lidiar con la crisis financiera y la consecuente deserción de parte de su electorado. En Europa, las consecuencias de la crisis financiera de 2008, principalmente las tasas exageradamente altas de desempleo y la caída de los niveles de vida para gran parte de la población han sido el principal motivo por el que los partidos socialdemócratas perdieron a parte de sus electores. Y los partidos de la extrema derecha han sabido jugar muy bien con ese enfado, con esos miedos e incertidumbres en toda Europa. Sin embargo, Portugal ha sido una especie de excepción porque Costa ha sido primer ministro desde 2015 e incluso durante los años posteriores a la crisis, el partido socialdemócrata se ha mantenido al mando del país.

    Es posible que el partido socialdemócrata portugués haya sabido sobrevivir a la caída del electorado porque ha sabido adaptarse al nuevo panorama político, ha sabido reconvertirse. Y Costa es el vivo ejemplo de cómo el centro-izquierda debe adecuarse, ser capaz de invertir en las necesidades de los trabajadores, sin dejar de lado el crecimiento económico. António Costa y su partido han aumentado el salario mínimo, han establecido la jornada de 35 horas semanales para empleados públicos, han subido las pensiones, han bajado los impuestos para las rentas bajas, y todo esto sin abandonar el crecimiento económico del país luso. Así, Costa consiguió desafiar a todas las encuestas que preveían un empate técnico entre el Partido Socialista y el Partido Social Demócrata -líder de los conservadores-, alcanzando la mayoría absoluta.

    A nivel europeo, algunos analistas han establecido que este triunfo podría formar parte de la sigilosa remontada del centro-izquierda europeo. Se suma a la victoria del PSD alemán y del Partido Laborista noruego el pasado otoño. Esta incipiente remontada es una gran noticia para un movimiento que hace cinco años parecía en declive terminal en el continente europeo. Además, en otros países europeos la izquierda lidera en los gobiernos de coalición: los cinco países nórdicos están actualmente bajo el liderazgo de gobiernos de centro-izquierda, el Partido Democrático de Italia forma parte de la coalición de gobierno, el PSOE de Pedro Sánchez es el que encabeza la alianza progresista en España, y Olaf Scholz dirige una coalición liberal de tres partidos en Alemania. Sin embargo, como bien dice Gérard Grunberg -profesor emérito de Política Europea en Science Po- debemos ser cuidadosos en las generalizaciones de las tendencias políticas en Europa.

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    Mapa Europa con los países gobernados por partidos socialdemócratas | ParlGov

    Si bien es cierto que la victoria de António Costa ha sido tremendamente poderosa con casi todo el mapa de Portugal teñido de rojo -color del PS-, el auge de la extrema derecha es algo que no puede pasar desapercibido.

    La lección más alarmante de estas elecciones portuguesas es el éxito cada vez más rápido de la extrema derecha Chega, liderada por André Ventura, que ya se ha convertido en la tercera fuerza política en el país. Este resultado es todavía más sorprendente si tenemos en cuenta que Portugal es un país que tiene una profunda tradición antifascista, en el que la dictadura sucumbió ante la revolución de los claveles. Sin embargo, el parlamento portugués tendrá ahora 12 personas que representan a un partido que, entre otras cuestiones, demoniza a la minoría gitana, ha expresado cierta nostalgia por la dictadura de Salazar, quiere abandonar el salario mínimo y aboga por la privatización del sistema nacional de sanidad. Este resultado de la extrema derecha consolida su fuerza y lo convierte en la tercera fuerza política del país, siendo el mejor resultado desde el fin de la dictadura para un partido de extrema derecha. Esto debería ser una poderosa lección de que cualquier soplo de oxígeno, cualquier mínimo espacio que se le preste a la extrema derecha en los medios es peligrosísimo, incluso en los países con más fuerte tradición antifascista. Esto pone de relieve cómo ningún país es inmune al avance de la extrema derecha.

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    André Ventura en una manifestación de los sindicatos de la polícia en Lisboa en abril de 2019 | CTXT

    Portugal siempre ha sido vista como una excepción en Europa. Tuvo una recuperación económica tras la crisis del 2008 que fue elogiada por muchos, superando en crecimiento a la media de la zona euro. Supo lidiar con la pandemia de forma muy eficiente, convirtiéndose en país líder mundial en términos de vacunación, con casi el 90% de la población vacunada al menos dos veces. Además, Portugal goza de una estabilidad política, con los socialistas al frente desde 2015. Sin embargo, Portugal ya no es la excepción al avance de la extrema derecha.


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