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Franceses, británicos y australianos. ¿Tensión?

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    noviembre 2021

    El 29 de octubre el presidente de EE.UU., Joe Biden y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, sostuvieron una reunión privada. Dicho encuentro se realizó como parte de la cumbre del G20 en Villa Bonaparte, la embajada francesa ante el Vaticano. El objetivo era conseguir «hacer las paces» sobre el conflicto diplomático que surgió a raíz de que Washington negociara en secreto con Canberra una alianza de seguridad conocida como AUKUS. Ésta canceló el negocio que desde el 2016 Francia tenía con Australia para venderle submarinos. Este movimiento procede del interés de los involucrados (Australia, Estados Unidos, Francia y Reino Unido) por frenar la influencia de China en la región del Indopacífico.

    Ese día, después de que Macron estrechara la mano con Biden y éste reconociera que la actuación de su administración fue torpe y afirmara que Francia es un socio extremadamente valorado y un aliado leal para los Estados Unidos, parecía que se daba carpetazo al asunto. 

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    El presidente de Francia, Emmanuel Macron, conversa con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, cerca del primer ministro británico, Boris Johnson, antes de una sesión plenaria en una cumbre de la OTAN en Bruselas | Agencias

    Sin embargo, el 31 de octubre, el mandatario francés reavivó el conflicto. Pero está vez para acusar a Australia, en específico al primer ministro Scott Morrison, de haberle engañado sobre las negociaciones secretas entre su país con Washington y Londres. 

    Macron fue cuestionado por el periodista Bevan Shields en la cumbre del G20.  Shields preguntó si el francés había sido engañado por Morrison, a lo que el presidente de Francia contestó: “no lo pienso, lo sé”. Por su parte, el primer ministro de Australia afirmó, al ser preguntado sobre la misma cuestión, que no estaba de acuerdo con eso y que no era cierto. Este cruce de declaraciones dio comienzo a un nuevo episodio en la crisis diplomática que atraviesan ambos países.

    A este conflicto que mantiene Francia con Australia hay que sumar la tensión que el país galo sostiene con el Reino Unido por el conflicto pesquero. Tras la consecución del Brexit, el gobierno francés amenazó con represalias al británico en caso de denegar licencias a sus pescadores. Mismos que reclaman sus permisos desde hace nueve meses para navegar en aguas británicas. 

    Emmanuel Macron y Boris Johnson | REUTERS

    De acuerdo con lo señalado en el acuerdo post-Brexit (firmado entre Londres y Bruselas en 2020), los navíos europeos podrían seguir pescando en aguas británicas si demostraban que lo hacían antes de la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

    Es importante destacar que debido al incumplimiento del compromiso, las autoridades francesas mantienen retenido un barco británico en el puerto de Le Havre que pescaba sin licencia en su litoral.

    La lista de amenazas de Francia hacia Gran Bretaña es amplia. Por ejemplo, pretenden prohibir el desembarco de productos pesqueros británicos en los puertos franceses, reforzar los controles de aduanas y sanitarios. Realizar controles de seguridad sistemáticos de los buques británicos. Y, además, reforzar los controles de caminos en dirección o procedentes a Reino Unido. 

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    Tren accediendo al Eurotúnel, que conecta Francia con Reino Unido | Structuralia

    Este conflicto tiene sus raíces por tres razones. Primero, por el Brexit. Segundo, por el resentimiento que Francia mantiene con Reino Unido por el acuerdo trilateral entre Londres, Washington y Canberra. Tercero,  por la cuestión migratoria en el canal de la Mancha. Según la agencia británica PA, en lo que va de 2021 más de dieciocho mil migrantes han arribado a Gran Bretaña desde Normandía. Aunado a que París acusa al gobierno británico de falta de apoyo en la lucha contra la inmigración. En un acuerdo bilateral de 2004, la frontera británica se fijó en la costa francesa. Por lo que Londres tiene que contribuir en la vigilancia fronteriza gala. Además de que  Downing Street se comprometió en julio a pagar a Francia sesenta y dos mil siete millones de euros hasta 2022 para luchar contra el flujo migratorio. Lo cual aún no ha realizado.

    Durante el G20, en la reunión bilateral que mantuvieron Macron y Johnson agravaron el conflicto. Desperdiciaron la oportunidad de reconciliarse. Los líderes aumentaron la tensión en los treinta minutos que duró la conversación. El mandatario francés reclamó a Reino Unido el respeto a las reglas internacionales y los compromisos asumidos con la Unión Europea. Aunque externó su intención por encontrar una solución. Pero Downing Street esperaba que antes el Elíseo retirara sus represalias contra su sector pesquero.

    Ese primer paso ocurrió el 1ro de noviembre. Macron suspendió el ultimátum a Londres, que entraría en vigor el 2 de noviembre, para evitar el choque comercial. Todo un acierto del gobierno francés, que seguirá negociando con los británicos en el transcurso del martes.

    Emmanuel Macron junto a Boris Johnson en el Elíseo | REUTERS

    El pulso con Reino Unido podría acabar pronto. Por ahora Europa recibe un respiro en este conflicto. Francia es sabedora de que debe manejar una efectiva retórica con Downing Street para conseguir su objetivo.  

    A diferencia de las negociaciones que tuvieron con la Casa Blanca en las que Joe Biden adoptó una posición de apertura —tanto que reconoció su error y restableció nexos con Francia, facilitando la labor de Macron— con Boris Johnson será distinto. El primer ministro británico, fiel a su característico humor y a su determinación a lograr sus intereses, será más reticente a ceder ante las pretensiones de París. La estrategia de Francia deberá continuar con su buena voluntad como ocurrió con Washington.

    Pese a que Francia logró restaurar la relación bilateral con Estado Unidos, lo cual es una gran noticia porque su protagonismo en el terreno internacional regresará bajo el apoyo de la Casa Blanca, la agenda aún no está completa. El éxito de Macron por hacer que resurja Francia en el exterior aprovechando estas cumbres (G20 en Roma y COP26 en Glasgow) dependen de que solucione sus conflictos con Australia y con Reino Unido. Principalmente con este último. De lo contrario, la vuelta del país galo a la esfera geopolítica será únicamente testimonial.


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