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SE ABRE LA VEDA EN JAPÓN

    elecciones japon 2021
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    septiembre 2021

    El próximo día 29, la cúpula del Partido Liberal Democrático (PLD) anunciará a su candidato para las elecciones de noviembre. Concluye así el periodo de transición presidido por Yoshihide Suga tras la dimisión, el pasado año, del premier más longevo en el cargo, Shinzo Abe. La nueva etapa será crucial a la hora de determinar el papel que el país desempeñará en el nuevo orden mundial, teniendo como pistoletazo de salida unas elecciones que, si bien están llamadas a ser las más controvertidas de la historia reciente, pocas dudas arrojan acerca de una victoria de los conservadores.

    ¿cuán segura es la victoria del pld?

    El político electo tendrá, en efecto, casi todas las papeletas para convertirse en el próximo primer ministro pues, desde 1955, el conservador PLD (comúnmente conocido como ‘Jimintō’) viene gobernando Japón de manera continua con apenas dos breves interrupciones (1993-1996 y 2009-2012). Su consolidación como fuerza política dominante viene además bendecida por la reciente implosión del principal partido opositor, el Partido Democrático (o ‘Minshintō’). La principal de sus ramas se desvinculó para fundar el nuevo Partido Constitucional Democrático, abiertamente opuesto a los deseos de reforma constitucional abrazados por el PLD.

    A pie de calle, los sondeos más recientes (12 de septiembre) parecen ser claros. Mientras que el Nikkei afirma que el 48% de los encuestados votará por el PLD, el estudio realizado por la televisión nacional, la NHK, cifra el apoyo al partido en el 37,6%. Por su parte, los dos diarios de mayor tirada, el Yomiuri Shimbun y el Asahi Shimbun, le dan al PLD el 37% y el 36% de los votos, respectivamente. Pese a que todo parece indicar que será necesario volver a pactar con los budistas del Kōmeitō (compañeros de coalición desde 2012), la diferencia con el resto de partidos es abismal. Ninguna de las demás opciones políticas muestra una intención de voto superior al 8% en ninguno de los medios antes citados

    ¿quiénes son los candidatos anunciados?

    FUMIO KISHIDA

    fumio kishida
    Fumio Kishida, del Partido Liberal Democrático (PLD) de Japón | REUTERS

    Nacido en Hiroshima, en 1957, Kishida ha sido el ministro de Asuntos Exteriores predilecto de Abe, quien en su segundo mandato (2012-2020), le tuvo al frente de dicho departamento entre 2012 y 2017 (ello le convirtió, así mismo, en el ministro de exteriores más longevo). Famoso por su postura moderada, es el único político de renombre dentro del PLD que ha cuestionado la expansión de las capacidades bélicas del país, abogando por el diálogo con los estados vecinos.

    En un principio, partía como candidato aventajado al ser quien más experiencia reúne en las altas esferas del gobierno. Kishida ha ostentado también las carteras de Estado para las islas de Okinawa y los Territorios del Norte (2007-2008), Investigación Espacial (febrero-agosto de 2008), Consumo (verano de 2008) y Defensa (verano de 2017). Sin embargo, su bagaje político más reciente y su abierta oposición a la reforma constitucional chocan con el posicionamiento del resto del partido, lo cual ha minado sus posibilidades de manera notable. Tras la dimisión de su principal benefactor, Shinzo Abe, el hasta ahora premier “provisional”, Yoshihide Suga, decidió no contar con él en su nuevo ejecutivo. De hecho, el propio Tarō Asō (premier entre 2008 y 2009 y actual vice-primer ministro), cuestionó públicamente sus capacidades el pasado otoño, afirmando que “Kishida es un líder para tiempos de paz, pero no uno para tiempos de confrontación”.

    TARŌ KŌNO

    tarō kōno
    Tarō Kōno | AP

    Orientalista convencido, es el más joven y de los candidatos. Nacido en 1963 en Hiratsuka, a escasos kilómetros de Tokio, Kōno es un firme defensor de la reforma de las competencias y estatutos legales de las Fuerzas de Autodefensa de Japón, siendo un firme abanderado de la derogación del Artículo 9 de la constitución nacional. Graduado en Sistemas Políticos Comparados por la universidad de Georgetown, desempeñó diversos cargos durante la administración Abe, entre los que se incluyen el de secretario general de la Comisión de Seguridad Nacional (2015-2016), ministro de Asuntos Exteriores (2017-2019) y ministro de Defensa (2019-2020). Considerado un líder independiente y asertivo, a lo largo de la última década se ha consolidado como uno de los grandes pesos pesados del partido, no habiendo ocultado nunca sus deseos de ser premier. Académico, políglota y deportista convencido, siempre abogó por la relajación de las restricciones a la exportación de armamento y por el establecimiento de una alianza sólida y duradera con Corea del Sur, país con el que mantiene un estrecho vínculo. Eso, y su dura postura hacia China y Corea del Norte, hacen de él el candidato predilecto en Seúl, Washington y en un buen número de naciones del sudeste asiático, como Vietnam o Filipinas.

    Tras la salida de Abe, Suga optó por trasladarle al ministerio de Estado y Reformas Administrativas en un movimiento que parecía frenar sus aspiraciones. Con la crisis del COVID-19 ya en marcha, Kōno supo adaptarse a su nuevo rol supervisando una campaña nacional de contención de la pandemia y de vacunación que, pese a su lentitud inicial, le han encumbrado como candidato predilecto del electorado. Desgraciadamente, este apoyo popular parece no ser compartido por la mayoría de sus compañeros de partido, quienes le consideran un advenedizo que aún no está lo suficientemente maduro para el cargo.

    SANAE TAKAICHI

    sanae takaichi
    Sanae Takaichi | REUTERS

    Nacionalista de línea dura, Takaichi es una protegida de Shinzo Abe. Nacida en Nara, en 1961, está considerada como el rostro visible del sector más conservador del partido pese a no estar oficialmente vinculada a ninguna facción dentro del PLD. Su candidatura constituye una sorpresa que viene, en cierta medida, a desbancar el statu quo imperante en el seno del partido hasta el pasado año, poniendo de manifiesto la desconfianza de los poderes tradicionales del PLD en los otros dos candidatos. Su elección supondría, en el más que probable caso de victoria del PLD en los comicios de noviembre, encumbrarla como la primera mujer en la historia al frente del gobierno nipón.

    La hasta ahora ministra de Asuntos Internos y Comunicación (desde 2016), estuvo anteriormente al frente de otros cuatro ministerios: Seguridad Alimenticia, Asuntos Sociales e Igualdad, Ciencia y Tecnología, y del ministerio de Estado para las islas de Okinawa y los Territorios del Norte. Es conocida por su firme defensa del controvertido paquete de reformas económicas de Shinzo Abe, conocido como “Abenomics”, y que hasta la fecha tan reducidos resultados ha producido. Por medio de la introducción de nuevas reformas monetarias y de estímulos fiscales, Takaichi se ha comprometido a relanzar el proyecto, rebautizándolo con el nombre de “Sanaenomics”, valiéndose de su nombre personal y no de su apellido en lo que parece ser un intento por acercar su imagen al electorado. La empresa le será complicada, pues su carácter excesivamente conservador y su vinculación a organizaciones ultranacionalistas la sitúan, de lejos, como la menos popular de los candidatos.

    Descolgados ya de la carrera aparecen otros dos políticos de notable renombre:

    YOSHIHIDE SUGA

    yoshide suga
    Yoshihide Suga | EFE

    Venía desempeñando el cargo de primer ministro desde la dimisión de Abe, por motivos de salud, en septiembre de 2020. Histórico cargo del partido, fue ministro de Exteriores entre 2006 y 2007, siendo jefe de gabinete del PLD desde 2012, algo que a efectos prácticos le asentaba como número dos en el organigrama del partido. Dada su avanzada edad (está a punto de cumplir 73 años), su nombramiento se antojó para muchos como un movimiento provisional destinado a garantizar una continuidad con las políticas de Abe hasta la celebración de las elecciones. Su veteranía y su posición como portavoz del partido hacían de él un político ampliamente conocido, dotándole una imagen de seguridad que le convertía en el candidato idóneo para tal proyecto.

    Sin embargo, las dudas en torno a la temporalidad de su cargo no tardaron en arreciar. Tras quedar bendecido su ascenso por medio de una elección interna ese mismo mes, Suga pronto desencadenó un baile de ministros que supuso la caída de numerosos rostros conocidos y el traslado de claros futuribles a carteras relativamente irrelevantes. La prensa, tanto nacional como extranjera, comenzó a mostrar dudas acerca de sus intenciones reales. Al fin y al cabo, hasta la fecha, Suga siempre se había mantenido en un segundo plano, pero en posiciones inmediatamente adyacentes al centro del poder. Su carácter sobrio y misterioso jamás ayudó a despejar las dudas, a menudo dando respuestas contradictorias a sus deseos o no de continuar en el cargo. Ciertamente, jamás fue un líder popular. Desde un primer momento la gestión de la pandemia de COVID-19 y el desastre económico derivado de la misma dejaban claro que el electorado japonés le exigiría al nuevo premier resultados inmediatos. Su lentitud a la hora de tomar decisiones, unida a su obstinación por celebrar los Juegos Olímpicos de verano pese a la oposición de más de un 80% de los ciudadanos, acabaron por hundir su popularidad a un 28% para mediados de agosto.

    El pasado día 3, finalmente, manifestó su intención de no presentarse como candidato, afirmando estar más interesado en ayudar a formar y preparar la próxima administración que en acometer una campaña electoral.

    SHIGERU ISHIBA

    shigery ishiba
    Shigeru Ishiba | REUTERS

    El controvertido exministro de Defensa venía siendo un histórico en las quinielas a la sucesión del partido desde hacía años. Oriundo de la provincia occidental de Tottori, de la cual su padre fue gobernador, nació en 1957.

    Ishiba es un célebre “halcón” o militarista convencido, que a lo largo de su dilatada carrera ha manifestado en numerosas ocasiones el derecho de las Fuerzas de Autodefensa del país atacar primero o desplegarse en el extranjero si la seguridad o estabilidad niponas estaban inmediatamente comprometidas, así como a ensamblar armas nucleares como elemento definitivo para garantizar su defensa. Ha sido director general de la Agencia Nacional de Seguridad (2002-2004), ministro de Defensa (2007-2008), de Agricultura y Pesca (2008-2009) y de Demografía y Revitalización Económica (2014-2016), habiendo servido también como secretario general del partido durante dos años (2012-2014).

    ¿Cuáles serán los desafíos inmediatos a afrontar para el nuevo ejecutivo?

    Independientemente de quién resulte elegido como candidato de cara a las generales, la más que probable victoria del PLD en los comicios dejará al vencedor ante una serie de retos ineludibles. El primero de ellos será ejecutar la fase final de la campaña nacional de vacunación y detener la sangría económica desencadenada a tenor de la pandemia, la cual terminó por pulverizar los exiguos brotes de recuperación logrados por el paquete de reformas “Abenomics”.

    En el panorama geoestratégico, todo parece indicar que el nuevo premier continuará con la hoja de ruta trazada a lo largo de la pasada administración, fruto de la cual Japón ha logrado recuperar una imagen internacional de fortaleza y asertividad. En este sentido, el rearme del país y el eterno debate acerca de la proyección ofensiva (el cual trataremos más adelante en POLITIKAL ARENA) tendrán un papel central.

    La abrumadora crisis de deuda pública (situada en el 206% del PIB), la contracción demográfica fruto del envejecimiento poblacional, las rivalidades geoestratégicas, las tensiones territoriales y la imperativa necesidad de Tokio por redefinir su papel en la comunidad global serán los otros grandes retos a los que la nueva administración deberá hacer frente.


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